Asertividad



La asertividad es un modelo de relación interpersonal que consiste en conocer los propios derechos y defenderlos, respetando a los demás; tiene como premisa fundamental que toda persona posee derechos básicos o derechos asertivos.

Sobre la dignidad…

Cuando los seres humanos se relacionan entre sí, se encuentran con un gran número de situaciones de exigencia social. Estas demandas pueden provenir de un amigo, un familiar, un superior o un desconocido, y adoptar la forma de ruego, mandato o favor.

Aunque la respuesta natural a este tipo de requerimientos debería estar guiada por lo que uno considera más adecuado, en muchas ocasiones las personas suelen estar tan “presionadas” o “influenciadas” por los demás que terminan actuando en contra de sus propios principios, creencias o conveniencias.

Continúa…
Decimos que una persona es asertiva cuando es capaz de ejercer y/o defender sus derechos personales, como por ejemplo, decir “no”, expresar desacuerdos, dar una opinión contraria y/o expresar sentimientos negativos sin dejarse manipular, como hace el sumiso, y sin manipular ni violar los derechos de los demás, como hace el agresivo.

Entre el extremo nocivo de los que piensan que el fin justifica los medios y la queja plañidera de los que son incapaces de manifestar sus sentimientos y pensamientos, está la opción de la asertividad: una forma de moderación enfática, similar al camino del medio que promulgaron Buda y Aristóteles, en el que se integra constructivamente la tenacidad de quienes pretenden alcanzar sus metas con la disposición a respetar y autorrespetarse

Nadie nace predeterminado a ser sumiso, esto se aprende de forma paulatina, “sin darse cuenta”. No es una cuestión biológica ni hereditaria, es un comportamiento aprendido y por lo tanto modificable.

Hemos descubierto que si decidimos aceptar la manipulación de los demás no seremos recriminados e incluso podríamos ser reforzados por tal sumisión, y que por el contrario, si decidimos defender nuestros derechos legítimos, la situación producirá altos niveles de ansiedad, desaprobación o culpa.

Así, poco a poco, muchas personas van desarrollando un repertorio aparentemente adaptativo, pero en realidad se van convirtiendo en “marionetas humanas” que pierden uno de los valores más importantes del ser: la dignidad.

Desgraciadamente muchos individuos se habitúan tanto a la explotación y al abuso que ya no pueden procesar adecuadamente la realidad en la que viven. En estos casos, “darse cuenta” de la manipulación es un requisito imprescindible para cualquier entrenamiento asertivo posterior.

El sujeto inasertivo se acostumbra tanto a las injusticias de los otros que ya no siente malestar e inclusive puede llegar a percibir estos atropellos como normales: “Así debe ser”.

Múltiples ejemplos de la vida cotidiana confirman lo anterior: una mujer puede justificar el maltrato de su esposo afirmando: “Él es así, ésa es su manera de ser”, o un empleado aceptar la agresión de su jefe afirmando: “Él busca que todo funcione bien en la empresa”.

Ningún tratamiento en asertividad puede llevarse a cabo de manera exitosa si antes la persona no toma conciencia de que su dignidad personal está siendo vapuleada y que por lo tanto necesita defender sus derechos.

Varios autores sostienen que la asertividad tiene una relación directa con la autoestima. Las personas que no se consideran valiosas habitualmente optan por no defender sus derechos de forma activa, lo que crea un círculo vicioso al volver a minar su autoestima cuando sus derechos no son respetados.

En este caso se puede dar una respuesta distinta según el impulsor interno: agresividad cuando el foco de atención está excesivamente puesto en las necesidades de uno mismo y sumisión cuando se desea complacer a los demás.

Otros motivos del déficit de asertividad serían la influencia de ciertos estereotipos sociales y laborales. En algunas culturas u organizaciones muy jerarquizadas se establece la sumisión como la conducta aceptada en determinados roles y géneros.

El estado emocional también influye en la respuesta que se pueda dar en un momento concreto. Una alta carga de estrés puede provocar una conducta excesivamente agresiva o pasiva, generando en ocasiones mayor ansiedad debido al rechazo que la propia respuesta provoca en los demás.

Hasta el momento no se ha hallado una causa innata relacionada con la asertividad, si bien hay ciertos factores genéticos que podrían jugar un papel en el desarrollo de la timidez y, en consecuencia, el déficit de asertividad.

Decálogo de asertividad

  • Escucha lo que tengan que decirte las personas que te rodean, pero confía con firmeza y valor en tus decisiones. Haga lo que haga y decida lo que decida, es mi decisión y para mi es la mas adecuada. Puedo equivocarme, pero es mi elección. Prefiero equivocarme con mi opinión, que equivocarme por seguir la opinión ajena.
  • No confundamos la firmeza y la confianza en nuestras decisiones con la soberbia. La soberbia es el recurso de las personas sin carisma, que no son capaces de convencer sin usar la violencia. Someter a quienes me rodean a mi opinión, sin respetar o entender sus razones y posiciones, puede ser un triunfo momentáneo pero un fracaso rotundo a largo plazo y una estrategia comunicativa nefasta.
  • Se tu mismo y no lo que los demás esperan que seas para caerles bien. No le tengas miedo a nada ni a nadie porque la vida está llena de personas que si ven o intuyen que les temes, lo usarán para manipularte o agredirte sin compasión.
  • No tienes que demostrarle nada a nadie. La vida esta para disfrutar no para demostrarle nada a nadie.
  • No tienes que caerle bien a todo el mundo. Hay gente que no respeta a nadie, por muy educadamente que les trates. Con estas personas solo cabe marcar unos límites muy claros de respeto y educación. No tengas miedo a caerle mal a la gente. Es muchísimo más importante tu dignidad que el aprecio o cercanía de quienes te rodean. Sin coraje o valor no se logra nada en esta vida.
  • No permitas que lo que los demás esperan de ti determine tus sueños o tu forma de vida.
  • Escucha la opinión de los demás pero se siempre crítico con ella pues aunque su intención puede ser constructiva, puede que alguien solo desee tu fracaso y lo esté ocultando tras falsos argumentos.

  • Siéntete orgulloso de ser cómo eres. Seas alto o bajo, flaco o gordo, manco o ciego. No permitas que los demás decidan por ti si puedes estar orgulloso y feliz contigo mismo. Nadie es perfecto. Todo el mundo tiene sus virtudes y sus defectos.
  • No puedes evitar que la gente te insulte o te haga daño verbalmente  pero si puedes decidir si permites o no que ese insulto o ese daño te afecte, o mejor ignorarlo completamente como lo que es, la expresión de alguien que no nos importa nada y que necesita degradar a los demás para sentirse bien en su inmadura personalidad. Es mas, la mejor forma de responder a un insulto es reírnos con ganas y responder la primera tontería sin sentido que se nos ocurra.

  • Aprende a decir NO y a ponerle límites a los abusos que las demás personas te hacen. Aprende a decir NO con firmeza, determinación y seguridad. Debes aprender que para que algunas personas te respeten y te traten con dignidad, necesitan que se les marquen unas líneas claras y duras de educación. Una cosa es ser cortés, sensible, tímido, educado o solidario y otra dejar que las personas con las que te relaciones te menosprecien, te manipulen o te agredan. HAZTE RESPETAR ALLÍ DONDE ESTÉS. Lo cortés no quita lo valiente. ( Personalmente a mi me ha sucedido con algunos familiares cercanos y políticos )
  • Se tu mejor apoyo, tu mejor amigo. Si sabes que hagas lo que hagas o digas lo que digas, tú mismo te vas a apoyar, alentar y si fracasas te vas a perdonar, te vas a criticar con mesura y sin autodestrucción, entonces te has convertido en tu mejor maestro, amigo y apoyo y disfrutaras con naturalidad de la vida. 
  • Qué tu amor propio, tu equilibrio emocional, tu autoestima y en definitiva, tus ganas de disfrutar de la vida y tu alegría, no dependan de si las personas de tu entorno de aceptan o no te aceptan, te ofrecen su amistad o no te la ofrecen, te consideran o no te consideran. Aprende a disfrutar de la vida, independientemente de lo que las demás personas piensan de ti. No permitas que nadie use su influencia social dentro de un grupo, su posible amistad o su simpatía, para que dependas emocionalmente de ella. No tienes la obligación de ser aceptado por todas las personas que te rodean. Cada persona es un mundo, y siempre nos adaptamos mejor a unos tipos de grupos que a otros, dependiendo de nuestra personalidad y nuestros gustos. 
  • En la sociedad hay personas tóxicas cuya autoestima se alimenta de minar y criticar sistemáticamente, las capacidades de las personas que les rodean. Aléjate de estas personas si puedes o márcales unos límites claros de trato.
  • Aprende a ignorar las opiniones destructivas de quienes te rodean y entiende que, solo lo que nosotros  pensamos de nosotros mismos y de nuestra forma de actuar y pensar es lo importante.
  • No nos afecta lo que nos sucede sino lo que pensamos sobre lo que nos sucede.  Aprende a pensar de forma positiva, firme y práctica y tu mente te seguirá. Ten coraje y valor para afrontar la vida y tu mente se hará fuerte contra los problemas. Tu forma de pensar, es tu realidad.
  • No te culpes. La culpa es una trampa de tu mente, de la sociedad y la cultura que te rodea para hacerte mas pequeño, para dominarte. Todos cometemos errores. Todos estamos sujetos a las fuerzas biológicas que dominan nuestro cuerpo y nuestra mente. Todos estamos sujetos a una increíble presión social. La vida es muy complicada, repleta de problemas, tragedias y luchas por lograr nuestros sueños. Es inevitable cometer errores o hacer daño a las personas que nos rodean. Aprende de tus errores pero no permitas que la culpa te atormente o domine tu mente ni un solo segundo. Perdónate, aprende a perdonar a los demás y sigue tu camino. La responsabilidad es un hecho, todos somos responsables en mayor o menor medida de lo que hacemos,  pero la culpa es un fantasma. La culpa nos convierte en lo peor de nosotros mismos.
  • La vida está llena de tragedias y problemas que a veces nos superan. Se tolerante y compasivo contigo mismo cuando lleguen esos momentos. Ten calma, deja pasar el tiempo, date ánimos, cuídate todo lo que puedas y ofrécete toda la ayuda que necesites. Apóyate a ti mismo. Solo la muerte no tiene solución. Lo demás puedes superarlo. E incluso la muerte es una parte mas de esta cruel y hermosa aventura que es la vida. Con coraje y serenidad otros seres humanos han superado y superan cada día grandes minusvalías, años de tortura en campos de concentración, enfermedades muy dolorosas y otras situaciones trágicas. Donde hay voluntad, casi siempre hay un camino. Tu mente es el arma mas compleja y poderosa que el universo ha creado.
  • Recuerda que solo fracasa quien lo intenta. No temas fracasar. No temas equivocarte. Fracasar es una herida de guerra de quien está luchando por sus sueños. Siéntete orgulloso de tus fracasos y no los uses para menospreciarte sino para aprender y rectificar tu estrategia.
  • Intenta tomarte la vida con sentido del humor. Aprender a reírse de uno mismo nos ayuda a aceptar nuestros defectos y fracasos. No te tomes la vida demasiado en serio…de todas formas, no vas a salir vivo de ella…
  • Confía en tu valor, en tu atrevimiento, en tu coraje para afrontar la vida. El miedo es un traidor que solo puede ofrecerte miedo.
  • La vida es una aventura. Disfrútala.

Fuentes:


Wikipedia
Walter Riso.
Gualberto Buela-Casal
Miguel Ángel Fresnedal

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